esa terrible sospecha – Libero Quotidiano


Fausto Carioti

El escribe Mario Draghi, en la introducción del «Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia» con el que pedimos dinero a la UE, que el dinero también se utilizará para llevar a cabo una reforma judicial. El objetivo será «abordar los problemas estructurales del proceso civil y penal y revisar la organización de las oficinas judiciales». Merecen resoluciones, pero la más importante es otra: devolver la credibilidad a la justicia. Para que esto suceda, las túnicas deben ser responsables, es decir, pagar cuando infringen la ley. Esto no puede suceder si no se reforma el Consejo Superior de la Judicatura, que desde un órgano autónomo y «juez de jueces» se ha convertido en ese centro de tráfico inconfesable entre corrientes e individuos pintado por Luca Palamara. Draghi y el Ministro de Justicia, Marta Cartabia, ¿tienen esto en mente? Al leer el Pnrr, existe la duda. En ese documento, el Ejecutivo se compromete efectivamente a poner en marcha «una reforma del mecanismo de elección de los miembros del CSM y una remodelación de la organización interna de ese órgano», con el objetivo de «garantizar el autogobierno basado únicamente en valores constitucionales «. Pero sobre lo que pretende hacer, si quiere pasar por una forma de dibujo de los integrantes del CSM u otros caminos, por ejemplo, la oscuridad es absoluta. En el plan se recuerda que El ministro confió el estudio del caso a una comisión, que se dividió en tres subcomités, cuyo trabajo debiera culminar el 15 de mayo. La programación en la sala de audiencias de Montecitorio debería tener lugar «para junio de 2021»: por lo tanto, es difícil que ocurra algo concreto antes del verano.

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La jerarquía de los males

En definitiva, la lentitud de los procesos, sobre los que Draghi parece tener las ideas claras, es un tema importante. Pero la distorsión en la aplicación de la ley, la pérdida de estima en el Poder Judicial y la falta de confiabilidad del CSM son males peores, y para ellos el riesgo de que los discursos se prolonguen por mucho tiempo, sin llegar a nada, es concreto. Está claro que el primer ministro y el guardián de los sellos no tienen la intención de entrar en un curso de colisión con el mundo compuesto de los magistrados, en el que las voces más fuertes pertenecen a los que ralentizan y no quieren cambiar las cosas, ni siquiera poner en peligro la tenencia de la mayoría, donde Cinque Stelle y Pd son parte integrante del «sistema» descrito por Palamara. Recordar que no podemos seguir así, sin embargo, siguen llegando noticias de toda Italia, aunque la mayoría de la prensa (tercera pata del «sistema», como es lógico) hace todo lo posible para evitar verlas. Gianluigi Nuzzi y el sitio web de Dagospia han hecho públicos los hábitos de Piero Gamacchio, uno de los jueces más importantes de Milán: dejó facturas muy altas y sin pagar en restaurantes y boutiques de lujo. Se puso de baja admitiendo haber tenido un «comportamiento de grave frivolidad». El presidente del consejo de estado Filippo Patroni Griffi, quien fue ministro del gobierno de Monti, acaba de ser inscrito en el registro del Ministerio Público de Roma, bajo investigación por incitación indebida a «dar o prometer beneficios». En 2017, supuestamente hizo que un abogado no despidiera a una amiga suya. Patroni Griffi se autoproclama inocente, y obviamente lo es hasta que se demuestre su culpabilidad. Pase lo que pase, en esta historia hay un magistrado que hizo algo mal.

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Sin ilusiones

A LecceEl pasado mes de julio, el exfiscal de Trani, Antonio Savasta, fue condenado a diez años, en primera instancia: había acabado en juicio por haber pilotado sentencias junto a otros, a cambio de dinero y joyas. Y hace dos días la fiscal de Salento abrió la investigación sobre la hermana de Savasta, creyendo que ella también participó en la partición. Este mientras en Potenza se abrió el juicio a otro ex fiscal de Trani y luego de Tarento, Carlo Maria Capristo, acusado de intento de extorsión, falsificación en escritura pública y otras cosas. Para todos ellos la presunción de inocencia es válida, pero laLa idea de los italianos sobre el poder judicial se ve agravada aún más por estas y otras historias. Al final, la mala Palamara hizo un servicio a la comunidad al vaciar la bolsa. Pero su denuncia corre el riesgo de ser una inmensa oportunidad perdida, si no lo hacen quienes deberían sacar las consecuencias. Y esperar una autoreforma del poder judicial es para los pobres engañados. Presidente Draghi, ministro Cartabia, depende de ustedes, nadie más puede hacerlo. ¿Estás ahí?

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