La encrucijada del sueño europeo

El Día de Europa, celebrado el 9 de mayo, coincidió este año con el lanzamiento de la Conferencia sobre el futuro de la UE, que finalizará en marzo de 2022, en la que se invitará a los ciudadanos a expresar ideas y propuestas. Las expectativas son importantes, el momento parece propicio para poner a la Unión Europea en sintonía con un mundo en fuerte transformación, y al mismo tiempo hacerla más cercana y atenta a las necesidades y exigencias de los ciudadanos.

El aspecto central del debate ya iniciado dentro de las instituciones europeas – la posición adoptada por el presidente del Consejo Mario Draghi sobre la necesidad de hacer que el programa Sure sea estructural para apoyar el empleo es un paso muy importante – se puede resumir en la comparación sobre el interpretación que se dará al extenso programa de relanzamiento preparado el año pasado como reacción a la emergencia pandémica. La suspensión de las restricciones presupuestarias, la masiva financiación obtenida a través de la emisión de deuda común, la nueva atención a los aspectos sociales de la crisis constituyen una especie de paréntesis en el camino europeo, que se cerrará cuanto antes, o las señales de un nuevo comienzo?

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta el importante aumento de la confianza en la Unión Europea (seis puntos porcentuales) registrado por el Eurobarómetro en el último año, por tanto en correspondencia sustancial con el cambio de ritmo dado por la voluntad de reaccionar. a la pandemia. Un nivel de confianza que no se registra desde 2008, muy superior al de gobiernos y parlamentos. Un indicio que puede ayudar a comprender la esperanza de la opinión pública en un tiro que pueda sumar las dimensiones de protección de la salud, transición ecológica, protección social.

Covid ha destacado la urgencia de modernizar los sistemas de salud y ha golpeado duramente a los sistemas económicos y a los sectores más débiles de la población, que corren el riesgo de ser penalizados aún más por una inevitable transición ecológica que, al modificar el modelo productivo y el desarrollo, también debe prever el derecho. acompañamiento social para que los temas y obras más expuestos no se vean abrumados.

Si en las últimas décadas el proyecto europeo, en marcha por excelencia, ha sabido impulsar la revolución constituida por la apertura de fronteras que incluye la libertad de circulación, ha sufrido posteriormente un retroceso que coincidió con la elección de preferir las limitaciones a los estados financieros. en correspondencia con graves crisis económicas.

Hoy el camino de su continuación parece ya trazado en las consignas de la ecología, la innovación tecnológica, la investigación, la salud, la inclusión social. Habrá que establecer a través de qué instrumentos técnicos, financieros e institucionales para alcanzarlo, lo que naturalmente también incluirá la reforma y actualización de los Tratados. Por supuesto, todo dependerá de la rapidez y eficacia de los planes de recuperación. En resumen, hay mucho en juego: si no estamos a la altura del desafío, el sueño europeo se desvanecerá; si lo somos, la próxima generación podría ser finalmente los Estados Unidos de Europa.

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