“OpenLux” y la cuestión de la competencia fiscal en la Unión Europea – BUENOS DÍAS ESLOVAQUIA


Las revelaciones de la investigación periodística “OpenLux” sobre la transparencia del sector financiero en Luxemburgo reavivan el debate (geo) económico sobre el problema de la competencia fiscal en la UE.

1. LAS REVELACIONES DE «OPENLUX»

En 2014, la investigación periodística «LuxLeaks» había revelado la acuerdos ilegales entre las autoridades luxemburguesas y más de 300 multinacionales lo que permitió a estos últimos eludir a las autoridades fiscales de algunos países europeos al trasladar indebidamente sus beneficios a Luxemburgo, donde la recaudación fiscal era (y sigue siendo) menos onerosa. La historia había llamado la atención sobre la competencia fiscal en la UE, es decir competir hasta el final que prevé que algunos Estados miembros aprovechen marcos reglamentarios más ventajosos para atraer grandes empresas a su territorio y beneficiarse de sus ingresos fiscales. El pasado mes de febrero el tema cobró mayor visibilidad debido a una nueva investigación periodística, «OpenLux», que reveló la persistencia de algunas fallas en el sistema regulatorio al que están sujetos. fondos de inversión con sede en Luxemburgo, especialmente en lo que respecta a la transparencia. En particular, se evidenció que más del 80% de ellos no declara información adecuada con respecto a sus beneficiarios finales, o las personas físicas o jurídicas que se benefician económicamente de ella. Esto ha generado preocupación por la falta de reglas efectivas en el país para verificar quiénes son los verdaderos inversionistas y, sobre todo, para asegurarse de que el dinero invertido tiene un origen legítimo, con graves repercusiones en materia de blanqueo de capitales.

2. LA REACCIÓN DE LUXEMBURGO Y LA UE

La situación parece particularmente problemática cuando se considera que Luxemburgo está el primer país de Europa y el segundo del mundo, después de Estados Unidos, por la presencia de fondos de inversión, lo que corresponde a una facturación de aproximadamente 4.500 millones de euros al año. En respuesta, el gobierno de Luxemburgo subrayó que cumple plenamente con las normas europeas y que su capacidad para atraer inversores no depende de las ventajas de un marco regulatorio más flexible en materia de transparencia, sino más bien de una economía estable, abierto y diverso. Por otro lado, la reacción de la UE no fue tan condescendiente, y el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, informó que no descartó una intervención para fortalecer las normas europeas contra el blanqueo de capitales a la luz de la investigación. El tema también encontró espacio en el Pleno de marzo del Parlamento Europeo, durante el cual varios eurodiputados han criticó amargamente la práctica de Luxemburgo, destacando la urgente necesidad de mejorar el marco regulador europeo para la transparencia financiera.

3. LA COMPETENCIA FISCAL COMO AMENAZA INTERNA Y EXTERNA

Se ha leído la baja carga de transparencia que Luxemburgo impone a la industria financiera desde la perspectiva más amplia de la competencia fiscal dentro de la UE, como ejemplo de condiciones especialmente favorables con las que algunos países miembros incentivan a las grandes empresas a registrarse en su territorio para extraer sus recursos. De esta forma, el asunto «OpenLux» no solo está vinculado al problema del blanqueo de capitales, sino también a otra amenaza a la estabilidad del mercado interior: evasión de impuestos. Esto último, de hecho, provoca la pérdida de recursos económicos cruciales para los gobiernos de algunos países miembros en beneficio de otros cercanos a ellos, con las tensiones políticas relacionadas que corren el riesgo de surgir como resultado de este empobrecimiento. Además de proteger la integración económica interna, abordar la cuestión de la competencia fiscal también es fundamental para que la UE proteja su propia credibilidad en la lucha internacional contra los delitos financierosy contra las prácticas fiscales desleales de terceros países. Es más fácil decirlo que hacerlo, teniendo en cuenta que los asuntos fiscales siguen siendo competencia exclusiva de los Estados miembros.

(Cristiano De Vergori, El café geopolítico cc por nc nd)

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