PASE VACCINAL / El «plan B» que la UE debe empezar a contemplar

Terminar siendo golpeado por la Autoridad de Protección de Datos parece ser una prerrogativa de todos nuestros gobiernos. El actual se toca para el pase de vacunación que anticipó la legislación europea en la materia que debe conducir al nacimiento del Digital Green Pass. De hecho, las acusaciones que se hacen contra el ejecutivo son las de no haber tenido en cuenta la legislación (un gobierno que “de hecho” se olvida de una ley es un caso interesante). No hace falta decir, entonces, que todo el mundo imagina una solución digital tanto nacional como europea. Sin embargo, presenta una complejidad técnica que no es precisamente despreciable, especialmente en tres aspectos: la necesidad de interoperabilidad entre las plataformas de todos los países de la Unión, la seguridad de los datos que por su naturaleza se consideran «muy sensibles», una cierta libertad de elección dejada a los países miembros sobre cómo interactuar con la plataforma europea.

Más allá de los problemas estrictamente relacionados con la tecnología, existen algunas preguntas que si no se resuelve podría cuestionar el significado mismo de la existencia de una plataforma de TI de este tipo. En primer lugar, se debe asumir que todos los países involucrados cuentan con la disponibilidad de una base de datos digital precisa y actualizada en tiempo real de todos los sujetos vacunados, ya sea que hayan tenido un hisopo o se hayan recuperado.

Si para el primero hay esperanza, para los otros dos parece muy difícil. La prueba tiene una validez de 48 horas y un ciudadano podría hacerlo de forma privada o independiente con los nuevos kits que se pueden adquirir en la farmacia. Me parece que los plazos muy ajustados y los métodos de ejecución hacen que la empresa sea casi imposible, a menos que excluyamos la aceptabilidad de algunos tipos de tampones, pero ¿sería correcto? Si hablamos de curaciones, surge el problema de que, según las estimaciones, no pocos millones de ciudadanos han estado enfermos, pero sin darse cuenta. Esta categoría de personas terminaría siendo discriminada involuntariamente a menos que se someta a una prueba serológica.

Por supuesto, para salvar el turismo este verano de 2021, todo debería estar en funcionamiento, digamos a mediados de junio. Creo que el Digital Green Pass es una idea viable en el futuro, pero no tan cercana como la que esperan los turistas europeos. Mientras tanto, sería recomendable que los países de la Unión también contemplaran la posibilidad de un Paper Green Pass, solo para contar con el famoso “plan B”.

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