Un reglamento de la UE para la inteligencia artificial

Un reglamento de la UE para la inteligencia artificial

La inteligencia artificial ha cruzado hace mucho tiempo los límites de la ciencia ficción para ingresar a nuestra vida cotidiana. El miércoles también tendrá su primera propuesta legislativa de la Comisión Europea, que lleva años financiando proyectos basados ​​en este tipo de tecnología. Proyectos como HumanITcare, una plataforma médica que recopila datos de pacientes, como la presión arterial o la frecuencia cardíaca, a través de elementos como wearables u oxímetros de pulso y los hace fácilmente accesibles para los médicos. Suena la alarma si algo va mal, pero las decisiones siempre las toma un médico.

La fundadora de HumanITcare, Núria Pastor, explica: «Gracias a la inteligencia artificial, las alarmas que la plataforma proporciona a los médicos se activan aprendiendo de las enfermedades de los pacientes. Las alarmas no solo proporcionan el evento desencadenante, sino también información sobre lo que está sucediendo. los médicos acceden a la plataforma, pueden verificar los valores y tomar decisiones en base a esta información ”.

La inteligencia artificial permite a las máquinas analizar y aprender de su entorno y tomar decisiones para lograr objetivos específicos. Pero existen riesgos. Por ejemplo, puede usarse para controlar a los ciudadanos, como ocurre en China, o puede reproducir sesgos en la selección de currículums. Para evitarlos, el Parlamento Europeo pide que la responsabilidad última recaiga siempre sobre los seres humanos.

“La inteligencia artificial -comenta Ibán García del Blanco del grupo S&D- debe tener siempre una perspectiva centrada en el ser humano, debe estar siempre ligada al desarrollo del ser humano y obviamente los beneficios resultantes deben ser compartidos en la mayor medida posible a nivel social. por otro lado, debe respetar nuestros derechos fundamentales ”.

Pero una regulación excesiva corre el riesgo de frenar el desarrollo de la tecnología. Estados Unidos está adoptando el enfoque opuesto. Para el profesor de ética John Tasioulas, hay que encontrar el equilibrio adecuado: «A menudo, cuando hablamos de regulación excesiva, pensamos puramente en términos económicos, en algo que obstaculiza el crecimiento económico, pero el punto fundamental es que la prosperidad económica es solo un objetivo entre otros, también debemos pensar en los derechos. Y, a menudo, respetar los derechos significa limitar la prosperidad económica «.

La Unión Europea espera que esta nueva legislación se convierta en un ejemplo a seguir, como ocurrió con el RGPD, la ley de protección de datos.